Clase disruptiva: configurando miradas y voces diversas sobre la convivencia en el planeta

Autora: Silvia Arrieta Castro

En el contexto actual de la educación universitaria, caracterizado por la transversalidad del conocimiento y desafíos globales que interpelan a todas las disciplinas, emerge la necesidad de repensar las formas del encuentro académico desde modalidades pedagógicas que irrumpa con lo cotidiano y promuevan experiencias de aprendizaje integrales, críticas y sostenibles.

En este marco, el Área de Formación Humanística de la Universidad Técnica Nacional, Sede Central ha venido integrando en su hacer la transversalización de los Objetivos de Desarrollo Sostenible desde diversas estrategias, entre ellas, desarrolló un espacio de diálogo y transformación denominado Conversatorio Música y Letras en Convivencia por el Planeta como una clase compartida, disruptiva e integradora en la que confluyen las voces intergeneracionales e interdisciplinares de académicos y estudiantes de las áreas de ingeniería, administración y tecnología de la UTN.

Esta experiencia disruptiva se realizó en el Museo Histórico y Cultural Juan Santamaría, el 06 de octubre, bajo la modalidad pedagógica innovadora que integró el sentipensar propuesto por Fals Borda (2009) donde el razonamiento y las emociones están entrelazadas.

Elobjetivo de esta clase consistió en reconfigurar la dinámica convencional del aprendizaje promoviendo el pensamiento crítico y la reflexión-acción propios de la educación transformadora, mediante el espacio de diálogo entre diversos saberes intergeneracionales e interdisciplinarios.

La clase disruptiva convoca las voces, los pensamientos y los contenidos de las ciencias, el arte y la tecnología bajo el escenario compartido para vincular y articular el tema de la convivencia planetaria, alineados a los Objetivos de Desarrollo Sostenible y Carta de la Tierra.

Planear una clase disruptiva, articulada y compartida requiere que cada persona académica de su área prepare su participación sobre un tema específico, en este caso fue la convivencia en el planeta, es decir, que el diálogo se teje desde la historia, la filosofía, la literatura y la música.

Este tejido constructivo y dialógico retoma de forma integral los desafíos globales, partiendo de las miradas y voces interdisciplinarias e intergeneracionales. Se irrumpe de forma explícita e implícita los lugares que tradicionalmente se establecen en los espacios académicos, los lugares del supuesto saber se movilizan y se abre la expresión de los otros.

Este desafío educativo se alinea con la búsqueda de una educación transformadora, orientada al desarrollo de competencias éticas, sociales y ambientales en coherencia con los principios de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible (ONU, 2015) y la formación humanística articulando los principios de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, especialmente el ODS 4 (Educación de calidad), el ODS 13 (Acción por el clima), el ODS 16 (Paz, justicia e instituciones sólidas) y el ODS 17 (Alianzas para lograr los objetivos).

La experiencia evidenció que el conocimiento cobra sentido cuando se vincula con la vida y el entorno, y cuando el aprendizaje se convierte en una práctica de libertad y de corresponsabilidad con el planeta.

Asimismo, la iniciativa reafirma el compromiso desde la academia universitaria con la educación sostenible y con la formación de profesionales capaces de integrar laética delcuidado en su quehacer (Noddings, 2013), fortaleciendo la empatía, la cooperación y la conciencia ecológica como pilares de una ciudadanía planetaria. En consonancia con la Carta de la Tierra (2000).

La actividad promueve un aprendizaje que reconoce la interdependencia de todas las formas de vida y la necesidad de cultivar valores que inspiran un desarrollo humano justo, pacífico y sostenible.

Por último se destaca que la clase disruptiva, concebida como un acto de encuentro y diálogo, demuestra que cuando las artes, las ciencias y la tecnología convergen en un mismo espacio desde el respeto y la sensibilidad, es posible construir una universidad que eduque para la vida, la convivencia y el futuro del planeta.

Desde esta perspectiva, la clase se constituyó en un ejercicio pedagógico de compromiso institucional, profesional y personal, orientado a fortalecer una conciencia crítica, ética y ambiental que trascienda los límites del aula y se proyecte hacia la construcción de una cultura universitaria comprometida con el bien común y el cuidado de la vida.

Referencias bibliográficas:

Carta de la Tierra. (2000). La Carta de la Tierra. Comisión de la Carta de la Tierra. https://earthcharter.org/es/

Fals Borda, O. (2009). El poder, el saber y el sentir: Reflexiones sobre la investigación-acción participativa. Siglo del Hombre Editores.

Freire, P. (1996). Pedagogía de la autonomía: Saberes necesarios para la práctica educativa. Siglo XXI Editores.

Noddings, N. (2013). Caring: A relational approach to ethics and moral education (2nd ed.). University of California Press.

Organización de las Naciones Unidas (ONU). (2015). Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Naciones Unidas. https://sdgs.un.org/es/goals

Estudiantes de las carreras de Ingenierías, Administración y Tecnologías de la UTN.
Museo Histórico Cultural Juan Santamaría, 06 de octubre de 2025.
Conversatorio: Música y Letras por la convivencia en el Planeta.

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